Friday, December 25, 2015

Misionando en el paraiso...





MISIONANDO EN EL PARAÍSO: paisajes, sucesos y personas     (2 de 3 partes)

                            Ignacio Franco

"Somos do tamanho dos nossos sonhos quando os realizamos"
                                                                        Fernando Pessoa
Fotos:
1. Candelaria Loxicha.   Muchachas de secundaria con trajes típicos zapotecos
2. Loxicha.   La familia Ricárdez: Sayuri, Josué y Rodolfo ante la Virgen de Guadalupe
3. Comunidad de Tonameca.    Sábado por la tarde, el grupo # 34 escribiendo conclusiones
4. Sierra Madre del Sur.   Bosque de neblina, en ruta para visitar al P. Jerónimo
5. Iglesia de Pochutla.   El grupo 27 trabajando y sonriendo ante la cámara
6. Playa Mermejita y más al fondo La Ventanilla.   Ambas célebres por la anidación de tortugas
7. Rincón Alegre.   Miguel Ayuso haciendo una lectura
8. Punta Cometa.   Sendero hacia el acantilado, en el extremo sur del estado de Oaxaca


1 de octubre. El dilema del padre Jerónimo: o es su hermana o es su mujer.
 Conocí a Jerónimo hace más de diez años en Ocotlán cuando prestaba en esa parroquia sus servicios como diácono. Apenas me enteré de que era párroco en un pueblo serrano no muy lejos, nos comunicamos y decidí visitarlo. Mi pequeño coche blanco VW Lupo fue trepando las montañas hasta llegar a la región Loxicha, apartada pero hermosa, donde trabaja el padre.
Después de tanto tiempo, al encontrarnos nos dimos un gran abrazo. "De ti aprendí las técnicas para hacer más amenas mis homilías", me dice. "Y tú me enseñaste muchas palabras en zapoteco que aún recuerdo", le respondo: perro-vicu, agua-nis, estrella- belguí; y los números: tub, tiob, son, tab, gai... nos reímos y comenzamos a charlar.
La escena es muy tierna: cae la tarde y el padre Jerónimo (nombre ficticio pero hechos reales) ayuda a sus dos hijitas con las tareas escolares mientras Rosa su mujer revisa los libros de la parroquia. Él me cuenta que sin su familia sería imposible aguantar las cargas de su iglesia, que se encuantra aislada y en una región conflictiva: pleitos de límites de tierras, tala ilegal de bosques, caciques que dominan los partidos políticos... Me dice el padre que no ha "salido del clóset" como sacerdote con familia porque legalmente no puede hacerlo. Ante la gente y la diócesis debe afirmar que su mujer -secretaria en la parroquia-  es su hermana, que es una madre soltera y que sus hijas son sus sobrinas. Por supuesto nadie le cree y, aunque los parroquianos ven la situación con total normalidad, "El obispo lo tolera pero no lo aprueba", continúa, "¿Qué puede hacer si la mayoría estamos así? Es muy duro vivir solo, ¿Quién puede hacerlo y más en este aislamiento?"
"Amo mi comunidad y me encanta mi trabajo por duro que sea, pero con la misma intensidad quiero a mis hijas y a mi mujer, que son mi motivación para seguir en esto", concluye.

Bromeamos y me parafrasea las palabras de Vargas Llosa en una de sus novelas: "¿Cuándo se jodió el Perú? ¿Cuándo se jodió la Iglesia y decidió suprimir la sexualidad de los curas? ¿Cuándo se olvidó de lo que afirma San Pablo que el obispo debe ser hombre de una sola mujer y los presbíteros deben ser también fieles a su mujer y no dar escándalo?"
El caso del padre Jerónimo de tener una familia funcional al margen de las leyes eclesiásticas es ejemplar en muchos sentidos. Otros curas acá engendran hijos con la cocinera, con las catequistas de parroquia en parroquia, sin llevar una vida de pareja responsablemente y allí sí, escandalizando a los feligreses. Esto es más común en Oaxaca que la pederastia, que también se da como en todas partes. El tema del celibato de los curas sigue siendo un tabú por estas latitudes, pero ni los curas ni su jerarquía se deciden o pueden buscar una solución humana y aceptable.
 
Jerónimo es creativo y trabajador, su carácter alegre es un plus en su relación con la gente y para enfrentar los problemas de su parroquia, que no son pocos.
Ya en la iglesia me presenta a la familia Ricárdez, que son su mano derecha con el Movimiento Familiar Cristiano y en la liturgia de las más de 25 rancherías que debe atender. Con ellos cenamos esa noche.
Al día siguiente y de regreso hacia Pochutla, el pueblo que es ahora mi centro de operaciones, las curvas se hacen interminables y en mi cabeza da vuelta la pregunta del padre Jerónimo: Si el proyecto de Jesús de Nazaret y de las comunidades primitivas iba tan bien, ¿Cuándo se jodió la iglesia?
9 de octubre. La belleza prístina de Punta Cometa
Los martes es mi día libre y lo aprovecho para explorar los increibles paisajes de la costa oaxaqueña. Recorro las playas y acantilados desde Huatulco al oriente, hasta más allá de Puerto Escondido en el oeste. Es difícil elegir, pero mi lugar favorito resultó ser Punta Cometa, una pequeña península rocosa que se adentra en el Oceáno Pacífico donde la majestuosidad del mar es envolvente y hasta intimidante porque su inmensidad infunde respeto y la vista de playas y farallones rocosos es espectacular.
Desde el pueblito de Mazunte camino por un precioso sendero de 4 kms para llegar a Cometa, cargando una ligera silla de playa y un libro, procuro una sombra y luego se pasan las horas en lectura y contemplación. Todo un privilegio el estar aquí. De vez en cuando llegan otros caminantes, extranjeros todos que arriban al final del día para disfrutar la célebre puesta de sol, y algunos me comentan que este es el paisaje marítimo de mayor belleza que hayan visto.
En esta ocasión voy leyendo la novela "The Power and the Glory", del escritor inglés Graham Greene, ambientada en Tabasco en tiempos de la persecución religiosa.
Por las rutas de la costa me encuentro aquí y allá a muchos alumnos del curso bíblico, y así esas clases multitudinarias se personalizan y toman nombre y apellido: Sonia Meneses la mesera en el restaurante Los Traviesos, Eloy Cruz el lanchero que lleva turistas para bucear en Puerto Angel, Cristina Flores quien es jefa de enfermeras en la clínica de Tonameca...
"¿Qué anda haciendo por acá, misionero Nacho?" me preguntan, "Los vengo a vigilar para que hagan bien su trabajo", les respondo en tono de broma.
17 de octubre.   Pochutla, la importancia de los pequeños grupos
Estoy dando el curso bíblico en seis comunidades de dos parroquias, sumo todas las personas que asisten semanalmente y son poco más de DOS MIL. Es increíble, un espacio de formación donde se acerca tanta gente es realmente parte de la Buena Noticia. Hoy hay dos turnos de estudio, a las 4 y a las 6 PM y nos reunimos en el gran salón techado pero sin muros de la parroquia de San Pedro Pochutla. El tema de estudio: la mujer en los evangelios.  Selecciono cuatro historias para reflexionar: La Samaritana que supo establecer un diálogo de tú a tú con Jesús y después lo anuncia en su pueblo, la mujer sirio-fenicia que no se queda callada y le recuerda que su misión es con todos los pueblos, no sólo los judíos, Marta y María que lo reciben en su casa de Betania pero con actitudes diferentes, la mujer que en casa de Simón el fariseo entra sin permiso para ungirlo y besarle los pies en un gesto que no necesitó palabras.
Aunque los asistentes  leen los textos con atención y escuchan con cuidado la explicación y el contexto de los relatos, es en los pequeños grupos donde abiertamente participan con sus ideas, dan sus opiniones y discuten los temas actuales como la EQUIDAD DE GÉNERO, la VIOLENCIA DOMÉSTICA o el MACHISMO que todavía persiste.
En los pequeños grupos se rompe lo multitudinario y se logra lo personal cuando las 12 personas que conforman cada uno se saludan, discuten las preguntas, comparten sus experiencias y hablan de posibles soluciones. Es allí donde, creo, la Palabra de Dios se contextualiza y puede lograr un cambio a mejor en las personas y en las familias.
Al final viene el plenario, en donde tres representantes de grupos comparten sus conclusiones ante la asamblea. Momento de gran riqueza en estas sesiones de estudio.
También en los pequeños grupos se tejen nuevas relaciones y nacen nuevas amistades. Esos grupos permanecen durante todo el curso y trato de mezclar a los integrantes para que los integren personas de comunidades y colonias diferentes.
23 De octubre.  Otra vez Rincón Alegre.   De carnicero a protector de la fauna silvestre
Miguel Ayuso es un joven esposo y padre de familia que vive en una pequeña comunidad costera llamada La Ventanilla.
Él siempre se apunta para leer la biblia porque "le gusta y nunca había tenido oportunidad de hacerlo antes". Al terminar el curso esa tarde y entre el caos del regreso a casa de 530 personas en Rincón Alegre, yo ya vengo preperado con mi bolsa de dormir y mi pequeña tienda porque Miguel me invita a cenar y a acampar al lado de su casa en la orilla del mar, muy cerca de la imponente playa La Ventanilla, llamada así porque la erosión del viento formó un gran agujero en una roca gigantesca y allí ruge el mar.
En la sabrosa cena con filete de pescado, cerveza y dulce de coco, también están presentes el padre de Miguel y su abuelo, y allí empieza su historia. El abuelo llegó a la costa desde la sierra en los años 50 y se dedicó a desollar tortugas para vender la carne y los huevos de manera abierta a lugareños y a visitantes. Su padre continuó haciendo lo mismo pero ya con restricciones debido a las incipientes leyes de conservación se se empezaron a implementar en los años 80. Ahora Miguel ha dado un giro total al ser el jefe del grupo conservacionista de tortugas y cocodrilos que funciona en su comunidad y que consta de 15 jóvenes padres y madres de familia. Una historia de éxito en la conservación del medio ambiente.
"Tenemos un centro de crianza de cocodrilos y somos guías de turistas en las arribadas de tortugas, que se dan sobre todo en noches de luna llena del verano y del otoño. Limitamos el número de turistas que llegan porque nos hemos enterado que en Costa Rica el exceso de visitantes perturba la puesta de huevos de los quelonios y queremos prevenir eso", abunda Miguel. "Hemos aprendido a ganarnos la vida protegiendo las tortugas y los caimanes, protegiendo los manglares", termina.
Después de la cena salimos a la playa y, aunque la luna está apenas en cuarto creciente, encontramos cuatro enormes tortugas laúd cavando con sus aletas en la arena para colocar sus huevos y seguir así un proceso que lleva millones de años, desde antes de la aparición de nuestra especie humana. Las playas de Oaxaca reciben a siete de las nueve especies de grandes quelonios marinos del mundo, que vuelven a anidar en la misma playa donde nacieron.
"Debemos aprender a convivir con ellas", agrega Miguel muy sabedor, "después de todo los humanos hemos llegado al continente americano hace solo 15 mil años, ellas llevan millones repitiendo este ritual, ellas llegaron antes..."




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